Facebook Malkoa Malkoa - Casa rural en Navarra

Malkoa - Casa rural en Navarra

UN REFUGIO. UN GUARDIÁN


Malkoa, palabra en euskera cuya traducción al castellano es lágrima. Así lo llaman aquí, en el Valle de Baztan. Curiosa palabra para denominar un árbol, un enorme peral silvestre, más concretamente.


Cargado de años se alza solitario y silencioso, en medio del prado, a lo largo del Valle de Baztán, como parte de su paisaje, se suceden innumerables prados de hierba, como alfombras verdes dibujadas en el paisaje. Donde la mayoría de estos prados están perfectamente delimitados por cierres de alambre unas veces y por muretes de piedra otras, pero en algunos, los árboles hacen también la función de linde. En todas direcciones, velando todos los rincones, árboles hermosos y de formas bien perfiladas, normalmente robles de unas decenas de años la mayoría y pasando la centena alguno de ellos. Solitarios o formando pequeños grupos haciendo una línea, es curioso verlos en el paisaje bien dibujados habiéndose desarrollado con toda su forma sin competir con otros.


Estos hermosos árboles además de hacer de testigos del paisaje y de marca parcelaria ofrecen su refugio, su sombra y su cobijo a distintos animales que viven y comparten estos montes.


Pero entre estos árboles que han sobrevivido al bosque podemos ver otros aún más privilegiados y necesarios, sobre todo para los animales. Párate a observar cualquier prado con un poco de atención. Además de esos árboles que dibujan y delimitan los prados vemos otros en medio, solitarios, como plantados en una maceta. Pero no están por casualidad, el hombre los ha dejado estar ahí para refugio de sus animales que luego le servirán, ya sea para trabajar o para la mesa. Si no, ya los habrían cortado.


Como Malkoa, en un amplio prado, solitario, cómo no, testigo silencioso de la historia de este rincón y de la vida de las gentes que habitaron y sobrevivieron en esta casa en otros tiempos más duros y también protagonista, único, ya que sin más arbolado donde cobijarse los animales buscan su sombra las tardes de verano. Es curioso ver a las ovejas moviéndose alredor del árbol a medida que su sombra se desplaza a lo largo del día., arremolinadas, cabeza con cabeza, empujándose. O los caballos, quietos, uno junto al otro, pasándose la cola por la cara mutuamente espantándose las moscas esperando el fresco de la noche y pastar en la oscuridad. Y en los inviernos, cuando la lluvia cae con fuerza y se refugian bajo su copa, quietos, muy quietos, inmóviles, tan mojados que sólo buscan un poco de alivio.


Hasta que en una estrellada noche de verano del año 2006 una gran rama se partió y vimos que era necesario comenzar a cuidarlo, a mimarlo. Desde entonces han pasado varios años y aunque un poco más viejo, se mantiene firme y hermoso, como cada primavera, salpicado de flores blancas que nos dicen que aún le quedan muchos años . . .

Malkoa - fotos de la casa rural

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